Comprar barato genera violencia criminal

¿Alguna vez ha comprado algo en la calle con pleno conocimiento de que el precio ofertado está muy por debajo del costo real? ¿Conoce a alguna persona que adquiera regularmente mariguana o anfetaminas por el motivo que sea? La respuesta seguramente es obvia. Pero hay razones de fondo.

Hace unos días vimos en redes sociales un video en dónde el Cártel Jalisco Nueva Generación hace alarde de un “grupo élite” de sicarios integrado por alrededor de 90 hombres, decenas de vehículos equipados (algunos con blindaje) y armas nuevas de grado militar. La inversión para mantener una estructura que soporte esta “nómina” es millonaria. ¿De dónde proviene el dinero para llevar a cabo esta y tantas otras acciones que hemos visto?

La respuesta no es tan simple como uno piensa. Una tajada importante de los ingresos del narco proviene de la venta mayorista al país vecino del norte, pero otra gran parte la genera el mercado interno.

En décadas pasadas, los narcotraficantes se dedicaban exclusivamente al trasiego y venta de droga, pero en años recientes la evolución de estos grandes cárteles (y sus aliados menores) han mutado a lo que hoy en día conocemos como “el crimen organizado”.

Los criminales piensan en términos comerciales: si ya contamos con un poderoso armamento, personal entrenado, vehículos de todo tipo y propiedades para resguardo, ¿por qué limitarnos a traficar y vender narcóticos? Desde entonces han diversificado sus actividades delictivas como el robo de mercancía en tránsito, los asaltos a trenes de carga, la ordeña de ductos de gasolina y ahora de gas L.P., entre otras tantas. Este “apalancamiento” ha logrado que pandillas locales se conviertan en mafias territoriales en tiempo récord y que busquen alianzas con organizaciones como el CJNG.

La pregunta es obligada: ¿cómo monetizar las grandes cantidades de bienes robados o las toneladas de drogas ilegales? La respuesta es atomizarlas a través del comercio minorista informal y/o de empresas legalmente establecidas.

Cuando nos ofrecen paquetes de pilas a 10 pesos en el Metro, estuches de rastrillos en el tianguis al tres por uno o litros de gasolina a pie de carretera a mitad de su precio ordinario, debemos preguntarnos cómo es posible que vendan a tales valores y aun así puedan obtener ganancias. Ahora sabemos que el costo de la adquisición es ínfimo porque simplemente robaron la mercancía.

Para aquellos productos que no se puede vender en la calle, como troncos de árbol aserrados, electrodomésticos de grandes dimensiones, baterías para auto o miles de litros de gasolina, siempre habrá un socio legítimamente establecido que se preste al resguardo y comercialización de estos bienes mal habidos. Finalmente es negocio y una mayor utilidad bien lo vale.

Seguramente todos recordamos cuando éramos niños y llenábamos la alcancía de a poco, moneda a moneda. Ahora imaginemos los millones de pesos que el narco obtiene por cada churro, grapa, papelito y carrujo.

Que cada persona piense en ello la siguiente vez que quiera fumarse un toque, comprar las pilas en el Metro a precio de ganga o resguardar para una banda de malandros docenas de baterías para auto que claramente fueron robadas. Dejemos de alimentar a esa bestia insaciable que representa el crimen organizado, es un barril sin fondo, nunca va a quedar satisfecha.

Todos estamos hartos de la violencia que azota nuestro país. Pedimos a gritos a las autoridades que hagan algo al respecto. Ponemos y quitamos gobernantes de distintos partidos políticos deseando encarecidamente poder vivir en paz, pero el sangriento deterioro no para.

Tristemente, este gobierno ya no tendrá logros importantes en materia de seguridad pública en lo que resta del sexenio. Las mediocres metas planteadas por ellos mismos en el nuevo Programa Sectorial de Seguridad y Protección 2020-2024 solo apuestan a la contención relativa de ciertos delitos.

Y mientras no contemos con gobernantes más realistas, inteligentes y eficaces, para el crimen organizado es de vital importancia contar con una fiel clientela para productos de calidad a buenos precios. Vetemos a estos voraces y salvajes comerciantes del delito de una vez por todas.