¿A quién le importan los muertos de México?

Publicado originalmente en El Universal el 15 de Noviembre de 2021.

Es imposible negarlo, la frialdad y precisión de los números no permiten voltear a ver hacia ningún otro lado ni llevar a cabo conjeturas equivocadas. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía ha publicado datos sobre las muertes registradas en México en 2020, el primer año de la pandemia. La entidad señala que las oficinas del Registro Civil, los Servicios Médicos Forenses y los cuadernos estadísticos proporcionados por las Agencias del Ministerio Público arrojaron una cifra de 1,086,743 fallecimientos, por lo que con base en estos resultados se tiene un exceso de mortalidad (por todas las causas) equivalente al 43.6%.

Hoy en día, nuestro país ha rebasado las 291,000 muertes oficiales por Covid-19 y en los últimos 28 días han perdido la vida un promedio de 240 personas diariamente. Según cifras del propio Gobierno, el exceso de muertes desde el principio de la pandemia actualizado a principios de octubre del presente año supera las 595,000. ¿Cuántas de estas son atribuibles al infame virus? Imposible de saber, pero todo apunta a una enorme mayoría. Sin duda la historia juzgará la gestión de la pandemia, ya que esta no se agota en la causa, atañe también al manejo de la enfermedad.

Por otro lado, acorde a las cifras que publica el portal TResearch, al sábado pasado nuestro país rozaba los 105,000 homicidios dolosos con un promedio de 85 asesinatos diarios durante la última semana.

El reporte de homicidios dolosos generados por un equipo interdisciplinario constituido por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Procuraduría General de la República, indica que, desde el inicio de la administración del presidente López Obrador, no hemos tenido un solo mes con menos de 2,194 asesinatos durante los 36 meses recorridos bajo su mandato, y noviembre – tristemente – no será la excepción.

Felipe Calderón acumuló en seis años 120,563 homicidios dolosos, mientras que Enrique Peña Nieto lo rebasó con un acumulado de 156,066 asesinatos. López Obrador inicia la segunda mitad de su administración con casi 105,000, lo que significa que, si las tendencias se mantienen, se rebasarán las 200,000 muertes por violencia criminal durante su sexenio.

Esto no tiene que ver con preferencias partidistas, ni con gobiernos de izquierda, centro o derecha. Esto tiene que ver con políticas, planes, proyectos y acciones que simple y sencillamente han fracasado. Decir que todo esto sigue ocurriendo porque hace 15 años “le dieron un garrotazo al avispero”, es una falacia la cual expiró hace mucho.

México tiene una tasa de 28 homicidios por cada 100,000 habitantes, casi 5 veces superior a la tasa mundial de 6 homicidios por cada 100,000 habitantes.

Somos el quinto lugar (al menos en cifras oficiales) en la lista de muertes totales por Covid-19 solamente detrás de los Estados Unidos, India, Brasil y Rusia. No, no somos un modelo para seguir.

Todos los días alrededor de 325 hombres y mujeres fallecen en nuestro país como consecuencia del crimen y la pandemia, lo que conlleva a 10,000 muertes mensuales que deberían ser prevenibles y evitables, al menos en un gran porcentaje. Visualicen por un instante al Auditorio Nacional con capacidad para diez mil asistentes con todos sus asientos ocupados por cadáveres al último día de cada mes para darse cuenta de la monstruosidad descrita.

Leo nuevamente el texto, las cifras y porcentajes contenidos en esta columna y no puedo evitar pensar en la frase que se le atribuye al sanguinario dictador soviético Joseph Stalin “Un muerto es una tragedia, un millón de muertos es una estadística”. Es impresionante a los que nos hemos acostumbrado (¿o resignado?), es por esto por lo que no puedo dejar de preguntar, ¿a quién le importan los muertos de México?

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